La importancia del saludo, carta de presentación de las personas

Al igual que el vestuario, el saludo es la carta de presentación de las personas; es una forma de cortesía y una demostración de afecto y cordialidad. La forma del saludo dependerá del lugar en el que te encuentres o las personas que vayas a saludar.

Tiene un gran valor simbólico, porque dependiendo de cómo lo expresemos será entendido como un gesto de cercanía, de proximidad, de relaciones profesionales o afectivas o un mero gesto de cortesía y de buenas costumbres. Su ausencia demuestra un posible enfado o irritación. De aquí surge la frase de “retirar el saludo” como claro reflejo de una actitud hostil o poco amigable.

La cultura y las tradiciones influyen de manera poderosa en el tipo de saludo, por tanto,   las formas de saludar son múltiples: una mirada, una leve inclinación de la cabeza, estrechar las manos, besarse, etc.

Dependiendo de las culturas se realiza de diferentes maneras: los esquimales se frotan la nariz y los japoneses hacen una reverencia, ya que consideran anti higiénico estrecharse las manos.

En la sociedad occidental el gesto más utilizado es el apretón de manos. En su origen esta acción era una manifestación de paz, ya que al extender la mano se demostraba que no se portaban armas ni instrumentos agresivos. También, el hecho de mostrar la palma de la mano se identificaba con una persona honesta y leal. Siempre que vayamos a estrechar la mano a una persona debemos mirarle a los ojos. No hacerlo, puede decirle que somos personas poco seguras, tenemos intenciones ocultas o estamos mintiendo.

Por otro lado, los también podemos saludar con una expresión verbal; “Buenos días” “hola” “Que tal?”, “¿cómo estás? ¿cómo te va?…