La piñata: su origen y significado

El 16 de diciembre empiezan las «posadas»,  niños y adultos se regocijan con los villancicos, el ponche y desde luego, la tradicional piñata.

Según lo narra Marco Polo en su libro Il millione, también conocido como Los viajes de Marco Polo, las piñatas son originarias de China, donde se utilizaban para las celebraciones de año nuevo. Posteriormente, Marco Polo llevó esta tradición a Italia, donde se adaptó a las festividades de la cuaresma; de allí pasaron a España, desde donde se difundió la práctica de la piñata en México donde se hizo muy popular.

Se dice que la tradición de la piñata moderna se originó al surgir las posadas. Los frailes usaron la piñata como una alegoría para ayudarse en sus esfuerzos por evangelizar a los pobladores de la región.

La piñata original tenía la forma de una estrella con 7 picos que representaban los 7 pecados capitales: avaricia, gula, pereza, orgullo, envidia, cólera y lujuria. Los brillantes colores de la piñata simbolizaban la tentación. La fe está representada por la venda con que se cubren los ojos de los que van a romperla; el palo que utilizan para tal fin, es la fuerza de la virtud que destruye la falsedad y engaños, mientras que el contenido de dulces y frutas representan la verdad y los dones que la naturaleza nos concede como premio de la fe y la perseverancia.

Una piñata es una olla de barro o de cartón, o una estructura de alambre cubierta de papel maché y adornada de papel de colores. Constituye un elemento central de las posadas así como de los las fiestas infantiles y cumpleaños, por tanto, se cuelgan de una cuerda o algún sitio alto, para ser rota con un palo. Al romperse premia a los participantes en el juego con su delicioso contenido: fruta, dulces u otros premios.

Tradicionalmente, se canta para acompañar al juego de la piñata:

“Dale, dale, dale…no pierdas el tino, sigue la distancia que hay en el camino!

“No quiero oro, ni quiero plata… yo lo que quiero es romper la piñata”

“Ándale Juana no te dilates, con la canasta de los cacahuates”
“Echen confites y canelones pa’ los muchachos que son muy tragones”

“Ándale Pedro, sal del rincón con la canasta de la colación”
“Ya le diste uno, ya le diste dos, ya le diste tres y tu tiempo se acabó… 1, 2 3”

Con información de: México desconocido