La Feria de Tlaltenango

El pueblo de Tlaltenango es famoso por dos hechos históricos: el primero porque en este poblado vivió el conquistador español Hernán Cortés y el segundo por la aparición de la virgen de la Natividad y su santuario.

Después de la conquista de Cuauhnáhuac (Cuernavaca) en 1521, el citado conquistador regresó en 1523 y decidió establecerse en Tlaltenango, donde construyó su finca que en un principio contaba con una herrería, carpintería, fábrica de lana, ganado, trabajadores, etc. Aquí vivió hasta octubre de 1524 antes de partir a una expedición a Honduras.  Y es en 1535 en que esta finca la convierte en el segundo ingenio azucarero de la Nueva España. Actualmente sólo existen algunas ruinas de esta finca en casas aledañas a la escuela primaria 18 de Marzo, cuya construcción se hizo donde estuvo la casa del conquistador.

Fuente: https://www.elsoldecuernavaca.com.mx/local/lista-la-feria-de-tlaltenango-1944545.html

Cinco fueron los motivos por los que fincó su casa en Tlaltenango: porque era la entrada a Cuauhnáhuac, porque en este poblado había mucha agua, por los bosques cercanos que le proporcionaron leña para combustible, porque por aquí pasaba el antiguo camino a tierra caliente y por el clima paradisiaco.

El único vestigio vigente de la presencia del conquistador en Tlaltenango, es la capilla de San José, construida por él en 1523, inmueble que se ubica del lado oriente de la avenida Emiliano Zapata y que es una joya arquitectónica de la época virreinal; afortunadamente se ha conservado intacta hasta la actualidad. El ingenio azucarero tlaltenanguense funcionó por casi un siglo, hasta que lo trasladaron a Atlacomulco.

El 30 de agosto de 1720, el cura de la parroquia de la Asunción (actual catedral) y el alcalde de la villa de Cuernavaca, destaparon un arcón que habían dejado abandonado un par de jóvenes viajeros en un mesón tlaltenanguense, propiedad de doña Agustina Andrade, quien fue la que pidió a dichos personajes su intervención para destapar esa caja porque de ella emanaban luces, perfume y música.

Cuando quitaron la tapa del arcón encontraron a la radiante virgen, pequeña pero hermosa, la misma que sigue venerándose hasta este siglo XXI, es decir esta virgen tiene  295 años de edad y resultó muy milagrosa, motivo por el cual se conoce como la Virgen de los Milagros. Su fama se extendió por todos los pueblos del valle de Cuernavaca y del valle de México.

La noche de su aparición o descubrimiento de inmediato la llevaron para su veneración a la capilla cortesíana de San José, ubicada a unos pasos del mesón, donde permaneció una década. Sin embargo, la virgen merecía un aposento digno para ella y fue entonces que los tlaltenanguenses, encabezados por doña Agustina y con el apoyo de los citados cura y alcalde, acordaron construirle un santuario, cuya edificación les llevó 10 años,  hasta su inauguración en 1730, acontecimiento que celebraron con la primera feria tlaltenanguense.

A partir de esta fiesta inaugural, a la que asistió todo el pueblo católico, la virgen de Tlaltenango se convirtió en la segunda patrona de los cuernavacenses, la primera es la de la Asunción.  Desde hace más de 100 años los feligreses de Ixtapalapa cada año vienen a colocar el monumental adorno floral del frontis del santuario. Cabe destacar que de la virgen original existen varias réplicas, la principal es la que permanentemente se encuentra en el altar.

Foto por: María Guadalupe González Vélez

Fuente: http://www.moreloshabla.com/morelos/segunda-parte-reportaje-de-tlaltenango/