EL SOL Y LOS MEXICA

AZXTECA

Cada día al salir el sol era hecho sacrificio de codornices y ofrecimientos de incienso. Y así se sacrificaba a las codornices: les cortaban el cuello, las levantaban en ofrenda al sol, lo saludaban, le decían:
–Ha salido el Sol, el que hace el calor, el niño precioso, águila que asciende, ¿cómo seguirá su camino?, ¿cómo hará el día?, ¿acaso algo sucederá en nosotros, su cola, su ala?
Le decían:
– “Dígnate hacer tu oficio y cumplir con tu misión, señor uestro”.
Y esto se decía cada día cuando salía el Sol.
Y en dónde estaba la imagen de él (el Sol): en lo que se llama Quauhxicalli, allí estaba puesta su imagen. De este modo estaba pintada: como reteniendo una cara de hombre, de allí salía su resplandor. Su aderezo solar: redondo, grande, como mosaico de plumas de guacamaya. Allí delante de él se hacia el sangramiento ritual, atravesamiento de jarillas, ofrendas, sacrificio de codornices.
Y en su fiesta también había sacrificios de muchos cautivos. Y también se decía que el que murió en la guerra va a la casa del Sol y vive allí junto a él.

IMAGEN: Piedra del Sol o Calendario azteca. Sala Mexica del Museo Nacional de Antropología.
Foto: Boris de Swan/Raíces
Los fragmentos de texto de esta publicación fueron tomados del libro Ritos, sacerdotes y atavíos de los dioses, del autor Miguel León-Portilla. El libro fue publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Tomado de: https://www.facebook.com/arqueomex?fref=photo