La experiencia de una estudiante en la feria de Tlaltenango: Eugénie comparte sus impresiones al conocer esta antigua celebración religiosa y cultural; los ricos sabores y los juegos mecánicos. Una mezcla de asombro, alegría y diversión.
Como estudiantes de intercambio, sumergirnos en la cultura local es uno de los aspectos más emocionantes del viaje. Este otoño, Eugénie, estudiante de Bélgica, ha tenido la oportunidad única de experimentar las costumbres y tradiciones de México en la feria de Tlaltenango.
La Iglesia de Tlaltenango
La parroquia de Nuestra Señora de los Milagros, conocida como Iglesia de Tlaltenango, es un santuario dedicado a la Virgen María y una capilla dedicada a San José, ubicadas en la colonia Tlaltenango, en Cuernavaca. Es parte del Primer Decanato de la Diócesis de Cuernavaca.
Es reconocida como una de las primeras construcciones católicas en América, construida por los franciscanos en 1523, en honor a una aparición de la Virgen de los Milagros. Cada año se celebra esta aparición con la tradicional Feria de Tlaltenango.
La experiencia de una estudiante en la feria de Tlaltenango
Eugénie comparte sus impresiones de esta antigua celebración religiosa y cultural, los ricos sabores y los juegos mecánicos: una mezcla de asombro, alegría y descubrimiento cultural.
“Llegué a Cuernavaca hace un mes y poco a poco voy descubriendo el encanto de Cuernavaca: su historia, la cultura, la amabilidad de la gente y sus fiestas».
Descubrimiento y asimilación cultural
«Acompañada de mis compañeros, fui a la feria de Tlaltenango, inmediatamente nos vimos en un ambiente festivo y contagioso, con luces de colores, música animada y el aroma de la deliciosa comida que inundaba el aire; no pude resistirme a probar algunas delicias locales como tacos y churros, junto con refrescantes aguas frescas».
«Visitamos la iglesia, conocimos un poco de su historia y escuchamos la misa, en español.»
«Después salimos a recorrer los puestos, con artesanías, juguetes tradicionales, ollas de barro y mucha comida».
«Uno de los momentos más emocionantes fue subir a los juegos mecánicos: viajar en carros con forma de huevo que giraban a gran velocidad me hizo reír sin control.»
«Fue un día lleno de diversión, sabores y emoción que me hizo apreciar aún más el encanto de Cuernavaca«.
¡Gracias, Eugénie por compartir tu experiencia!
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