
El período comprendido entre 1650 y 1750, conocido como la “época dorada”, se distinguió por la creación de obras artísticas que a pesar de ser funcionales no perdían su valor estético. Tras 400 años de vida –siempre con su sede principal en Puebla–, la talavera aún conserva sus características originales. Vasos, tazas, tazones y azulejos son algunos de los productos que salen de la fábrica de talavera Uriarte, donde se elaboran estas piezas de manera artesanal. Los diseños de los artículos de talavera son pintados a mano con colorantes naturales extraídos de minerales nativos de Puebla. Producir una pieza lleva varios días. La industria de la talavera ocupa actualmente a unos 200 trabajadores, y sus productos se pueden apreciar no sólo en fábricas y las tiendas sino también en los edificios coloniales del Centro Histórico.
La talavera poblana cuenta con denominación de origen, una designación geográfica reservada para productos alimenticios o agrícolas que pertenecen a un área exclusiva (Tequila para la zona de Tequila, Jalisco; vainilla de Papantla, Champagne para esa zona francesa o el Pisco peruano). La denominación de origen provee protección legal contra manufacturas similares que busquen sacar ventaja de los productos auténticos. En el caso de la talavera, comprende la totalidad del estado y el municipio de San Pablo del Monte, en el vecino estado de Tlaxcala.
Con información de VisitMexic
